Sorprende a tu pareja con caricias súper hot
Sorprende a tu pareja con caricias súper hot
Hay mucho escrito en relación al sexo, pero nunca se podrá abarcar todo, porque cada pareja es un mundo y cada persona, una suma de sus experiencias pasadas y la educación recibida, que lo predispone de determinada manera para sus vivencias.
Entre las cuatro paredes de una habitación, se encienden el deseo y las fantasías y para llegar al máximo placer hay diversos caminos, aunque muchos piensan que solo se logra con la penetración.

Entre estas vías, que pueden anticipar a la penetración o realizarse en forma independiente, se encuentran las caricias, una forma de contacto que asume múltiples formas, pudiendo alcanzar altos índices de erotismo.
Sorpresa
Cuando una pareja se encuentra a solas, debe dar rienda suelta a su imaginación, dejarse ir por el placer y buscar la forma en que ambos amantes lleguen al orgasmo.

Las caricias constituyen un recurso que, bien utilizado, puede hacer que ambos amantes pasen un momento inolvidable. El secreto es utilizar la imaginación, ya que en el cuerpo existen muchas zonas erógenas, que deben buscarse y explotarse al máximo.
Las caricias son un camino privilegiado para alcanzar un orgasmo. Tienen una gran ventaja: están básicamente al alcance de todos y no exigen complejas posiciones, solo dedicación para buscar los puntos más adecuados para cada persona.
Utiliza también tu creatividad para acariciar: lo harás, por supuesto, con tus manos y tus dedos, pero también puedes utilizar tu cabello (seco o mojado), tus senos, una tela, una pluma, un cubo de hielo… así generarás diferentes sensaciones, por lo que debes estar atenta a los resultados que vayas obteniendo para insistir o cambiar..
Si bien las áreas erógenas varían para cada persona, hay zonas que por su alta cantidad de terminaciones nerviosas o por estar relacionadas con el placer, provocan una gran excitación.
Estos son algunos consejos para que logres levantar la temperatura.

– El cuero cabelludo es un lugar privilegiado para llegar al placer. Un agradable masaje a tu pareja en este punto, jugando con los cabellos y masajeando la cabeza, ayuda a que él se relaje y libere tensiones, especialmente al principio del encuentro. Luego de lograr la relajación, se obtiene una buena tensión corporal, para que la respuesta sexual funcione adecuadamente.
– Pídele que cierre sus ojos y bésalo suavemente sobre ellos. Así estimularás los nervios parasimpáticos de los párpados, produciendo una gran relajación y potenciando la sensibilización. Si combinas el momento con el máximo silencio y una palabras susurradas, prometiendo más placeres o insinuando fantasías, el éxito está asegurado.
– La sensibilidad de los labios aumenta mucho con la excitación, volviéndose más receptivos al roce de otros labios, suaves caricias con las yemas de los dedos o el contacto con la lengua de la otra persona. Los besos juegan un papel fundamental en los juegos previos.
– La lengua es extremadamente sensible y excelente como receptora de sensaciones sexuales; además con ella puedes estimular cualquier parte del cuerpo, potenciando el placer.
– Las orejas son puntos privilegiados de placer para muchas personas. Detrás del lóbulo de la oreja y el pabellón auricular son buenos puntos para comenzar con el encuentro sexual, con la gran ventaja que aumentan su sensibilidad a medida que la excitación aumenta. Puedes lamer, soplar o mordisquear con cuidado, pero siempre con mucha precaución porque es una zona delicada. También puedes susurrar palabras al oído, atendiendo qué tipo de mensajes le gusta escuchar a tu pareja.
– La nuca, el cuello y los hombros son lugares ideales para unas caricias sensuales. Estimula estas zonas acariciando suavemente con tus manos, besando o lamiendo. Los besos demasiado apasionados pueden dejar marcas por ser una zona con muchos vasos sanguíneos, así que es necesario tener cuidado.
– La espalda es una zona muy especial para dar placer y especialmente adecuada para comenzar con el encuentro sexual. Haz que él se acueste boca abajo y comienza a acariciarle lentamente la espalda, alternando con momentos de más presión, atendiendo a lo que él te diga. Este trabajo es muy importante para ir aflojando tensiones y entrando en ambiente. No descuides las nalgas y dedícales un tratamiento especial.


– La zona de los pezones está cargada de terminaciones nerviosas, por lo que es muy agradable para ellos que los estimules allí. Puedes hacerlo con la mano, besándolos o usando tu lengua, libera tu imaginación.
– Los hombres reciben con mucho placer los estímulos en los dedos, realizados con la boca. Para ellos, que tú chupes sus dedos es altamente erótico.
– Hay lugares cercanos a los genitales que son muy especiales para brindar placer: estimula el perineo, que es la zona entre los testículos y el ano, con tus dedos o con la boca. Esta zona es altamente sensible y erótica. El ano puede resultar también muy erótico para muchos hombres, pero siempre debes atender a si la persona es receptiva a recibir estimulación en ese punto, porque es un lugar cargado de una connotación de prejuicio, por lo que a muchos hombres no les gusta.
– La cara interna de los muslos, por su cercanía a los genitales, es una zona sumamente erótica. En ese lugar, alterna masajes con pequeñas caricias hechas con tus uñas: el éxito está asegurado.
– Por supuesto, los genitales son los puntos privilegiados de placer para el hombre. Sin embargo, la recomendación es que te tomes mucho tiempo y lo hagas lentamente. Estimula el pene y los testículos con las manos, la lengua y la boca, alternando momentos de presión y velocidad con momentos más calmos y retírate: verás como te pide que vuelvas al “trabajo”. Lo importante es que dejes los genitales para el final, no te apresures en llegar aquí.
Todos estos son consejos generales, pero en cada persona una zona puede tener más importancia que otra, por lo que debes atender a las señales que tu pareja va dando. Cuando el encuentro sexual avanza, las caricias deben cambiar de intensidad a y la excitación aumenta.
Recuerda que a algunas personas las caricias les gustan más suaves y a otros más fuertes, pero combinar la intensidad y el ritmo de tus caricias es una fórmula que siempre da resultado.
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